DISCURSIVIDAD Y VISIBILIDAD EN LA PRÁCTICA DOCENTE UN EJERCICIO DEL PODER Y DEL SABER
Por Ingrid Rodríguez Torrenegra
Del Oficio del maestro; de intelectual subordinado a experto subordinador? Esta lectura devela muchas visibilidades en el discurso sobre el maestro y la práctica docente, me hizo pensar en que Maestro es quien expone en forma clara y fácil su oficio desde una visión instrumental del método de enseñanza. Ahora bien, docente es el que transmite un saber, es decir enseña lo que sabe. ¡Ah! Pero el otro también enseña.
En la práctica quienes ejercemos como docentes, también somos maestros, de hecho así nos llaman, y nuestro quehacer diario está configurado por visibilidades y discursividades: ¿qué enseño? ¿Cómo enseño? Pero también soy un obrero del oficio ¿Cuándo me pagan? ¿estoy recibiendo lo justo? Eso somos quienes estamos en esta senda eso hacemos y de eso hablamos, esa es una verdad, la mía y es mi razón, en la idea de la moral como la plantea Nietzsche, no es ni bueno ni malo, simplemente es una verdad no absoluta y quizás entra en la línea del desconocimiento o ignorancia total del sujeto cognoscente llamado docente, pero este medio me permite ejercer el poder de decir mi verdad.
Un devenir histórico
La comprensión de la práctica docente ha sufrido pequeños cambios, especialmente a partir de la década de los 70, por cuanto se le da una coherencia mas científica al concepto de niño, la entrada de la didáctica y la entrada de reflexiones que ponen en jaque las antiguas concepciones y aunque de manera muy lenta, hoy ya vemos algunos cambios y algunos maestros atrevidos que se lanzan a investigar y experimentar desde las teorías modernas como las constructivistas que han dado pie para todo tipo de innovaciones y oxigenación de la imagen del maestro.
Sabemos que con el movimiento pedagógico que surge en Colombia por los años de 1980 a 1992 el maestro de la docencia empieza a pensar un poco mas en el discurso, se hace mas docente y de eso nos vimos tocados quienes hemos convivido de cerca con maestros-docentes de vieja data y nueva inspiración, pero sobretodo llenos de pasión por su arte de enseñar. Y escuchamos hablar con mas fuerzas de Vigotsky, Piaget, Ausbel y todos los constructivistas, de Michael Foulcaut, Nietzsche, Deleuse, Rodari, Estanislao Zuleta y todo este personal pensante de la problematización pedagógica del quehacer del maestro.
Quienes aun estábamos en la institución: escuela normal o recién salidos de ella, no nos vimos tocados por este movimiento, porque a la normal, solo llegan los movimientos cuando se hacen obligación y he aquí una nueva visibilidad: el discurso se impone, por pasión o por normativa, pero en la escuela normal colombiana llega por normativa, porque tristemente en ella no hay pasión, maestros con pasión para revolucionar el saber y ejercer el poder del que sabe, el que investiga y no el de dejarse imponer la norma sin siquiera internarlizarla.
La máquina de la historia y de la institución ha dado luz o ¿sombra?al concepto de docente y de maestro poniéndolo en una espacio utilitarista, en donde mas que filosófica su práctica pedagógica sirve a los intereses de la institución que lo promociona es decir el movimiento maquínico agenciado por la economía mercantil, razón tiene Gianni Vattimo cuando dice “… la modernidad… y la acrecentada movilidad social focalizan el valor de lo nuevo y predisponen las condiciones para identificar el valor del ser con la novedad”.
Los concursos como EL Premio Compartir al Maestro han hecho que el docente se aparte de los expertos y experimente, proponga su verdad, socialice su razón y le de sentido a toda su cotidianidad, pero este maestro entra a formar parte de selecto grupo que deja de dar clases y se vuelve experto, ¡Qué cosa! En este país, el maestro tiene que ser obrero, si piensa o se atreve a hacer algo nuevo pierde su rol porque sube de estrato intelectual.
Eso devela una verdad: Son poquitos los que piensan, los que se atreven a mostrar sus innovaciones, los que perseveran en sus experimentos, claro que a quién no se le varan los planes ante el caudal de estorbos que nos imponen quienes dirigen la institución, tratándo de mantenerla reglamentariamente al día? Hoy parcelas de una forma entras a un curso para algo, “debes” entrar al proyecto tal y tambien al otro, no importa si entiendes que haces ni si te gusta, solo debes estar y mostrar papeles donde conste que estabas, porque la institución necesita lavarse las manos y mostrarse a ella misma y a terceros que cumple con todo y “para dónde va Vicente? Para donde va la gente” así está la escuela y el maestro sirviéndole utilitariamente como obrero sin razón a la institución a la que pertenece como buen soldado.
No obstante se rescata la labor de los maestros osados que dan la cara por la institución magisterial que con su experiencia son verdaderos maestros en el arte de enseñar y reinventar cada día su práctica pedagógica, que experimentan nuevas formas de llegarle al estudiante, especialmente ahora que en el aula hay que atender a tanta variedad, ya que somos maestros inclusores de la diferencia porque atendemos niños con discapacidades físicas y mentales, regulares, desplazados y cualquier otra denominación que se inventen, pero que no dejan de ser niños que necesitan aprender, y que se les respete sus ritmos y estilos de aprendizaje, para favorecer la igualdad, equidad y el derecho que todo niño tiene a la educación.
Conclusiones
El maestro o el docente enseñan
La instituciones tienen una carga normativa que les resta pasión por el quehacer pedagógico
El maestro sale mal formado de las normales, pero se forma con la experiencia.
Antes eran pocos, hoy cada vez mas son los que se atreven a investigar e innovar.
El discurso sobre el maestro está cambiando se piensa en él mas como investigador.
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